Cuando el Sistema Falla a Nuestros Adolescentes
Dos Casos que Deben Cambiar la Forma en que Criamos a Nuestros Hijos
En cuestión de semanas, el Perú ha sido testigo de dos casos que exponen una verdad dolorosa: nuestros adolescentes están creciendo sin la guía, la estructura y la supervisión que urgentemente necesitan.
El 15 de septiembre de 2026, un estudiante de 16 años del Liceo Naval Almirante Guise, en San Borja, Lima, fue víctima de una agresión sexual grupal por parte de compañeros dentro de un bus escolar, al regresar de un campeonato interescolar de futsal. Según su propio testimonio, pidió repetidamente a sus agresores que se detuvieran; ellos respondieron entre risas. Había adultos presentes en el vehículo. Actualmente entre seis y diez alumnos se encuentran bajo investigación, y el caso ha motivado una intervención formal del Ministerio de Educación en la dirección del colegio.
Semanas antes, el 21 de agosto de 2026, en Huancayo, un niño de 13 años llamado Milán murió apuñalado por un grupo de adolescentes luego de salir del colegio estatal santa Isabel donde, según su familia, venía sufriendo acoso y extorsión desde hacía meses. Su madre ya había denunciado las amenazas. Nadie intervino a tiempo.
Estos no son hechos aislados. El registro oficial de violencia escolar del Perú (SíseVe) reportó más de 11,800 casos entre enero y agosto de 2026 —un incremento de más de 18% respecto al mismo periodo del año anterior—, siendo la violencia sexual la categoría de mayor crecimiento.
Esto No Es Solo un Problema de “Malos Elementos”
Es tentador —y más fácil— simplemente señalar a los agresores. Ya existe un sistema para eso: tribunales, sentencias, centros de rehabilitación juvenil. Ese camino existe y debe seguirse.
Pero si nos quedamos allí, perdemos de vista la verdadera pregunta: ¿cómo llegamos hasta aquí?
El bullying nunca es un problema entre solamente dos personas. Detrás de cada agresor hay un público: compañeros que observan, ríen, graban y comparten. El agresor se alimenta de ese aplauso. Cuando no existe una estructura de cuidado y atención por parte de los adultos alrededor de los adolescentes, cuando la supervisión es simbólica y no real, pequeños actos de crueldad pueden escalar —a veces hasta convertirse en delitos, a veces en tragedias.
Y hay algo que las familias peruanas necesitan escuchar con claridad: tener dinero no garantiza tener valores — y no tenerlo tampoco impide la violencia. Estas situaciones atraviesan todos los niveles socioeconómicos. Ya sea que una familia cuente con recursos económicos importantes o con muy pocos, el resultado puede ser el mismo: un adolescente sin una guía real, sin presencia adulta y sin un sentido claro de consecuencia es un adolescente en riesgo —sin importar el barrio, el colegio o el nivel de ingresos del hogar. La riqueza no produce automáticamente empatía ni responsabilidad, y la carencia económica tampoco la produce por sí sola. Lo que realmente protege a un niño es la atención, la estructura y una guía adulta constante —algo que toda familia, con recursos o sin ellos, debe proponerse brindar de manera intencional.
Lo Que Nuestro Sistema Está Haciendo Mal
El sistema escolar peruano no fue diseñado pensando en la realidad de la adolescencia. Los adolescentes necesitan:
- Más descanso — su necesidad biológica de sueño es distinta a la de los niños más pequeños, y los horarios escolares rara vez lo consideran.
- Más actividad estructurada — deporte, mentoría y tiempo guiado que canalice su energía de forma productiva.
- Más tiempo real con adultos — no una supervisión de nombre, sino una guía constante y presente por parte de padres, docentes y mentores que conversen con ellos sobre sus decisiones y por qué importan.
- Una cultura que deje de premiar la crueldad con risas — hay que enseñarles explícitamente que “deja de ser una broma en el momento en que el otro deja de reírse”.
Esto no es solamente un asunto de educación sexual, aunque también importa. Es un asunto de enseñarles a los adolescentes qué significa considerar al otro como ser humano —entender que sus acciones tienen consecuencias que pueden llevarlos a un tribunal, a un antecedente penal, o algo peor.
El Costo del que Nadie Habla
Antes que nada, esto debe decirse con claridad: ningún niño debería pasar jamás por lo que estos dos muchachos pasaron, y ninguna familia debería tener que enterrar a un hijo o verlo sufrir por el simple hecho de haber ido al colegio. Lo que le ocurrió a Milán, y lo que ocurrió en ese bus en San Borja, nunca debió pasar —ni a ellos, ni a nadie. Nuestras más profundas condolencias van para las familias que cargan con esta pérdida y este dolor, y nuestra total solidaridad para cada joven que ha sobrevivido a la violencia a manos de quienes debían ser sus pares, y a veces protegidos por adultos que debían estar vigilando.
Más allá del duelo, un delito cometido por un adolescente daña a todos los involucrados. La víctima -en el caso que no estemos frente a una tragedia fatal- carga con un trauma duradero y, muchas veces, años de terapia. El agresor pierde años de su vida, su historial, y sus oportunidades futuras —un costo que, lamentablemente, no puede revertirse una vez causado el daño. La prevención siempre es el camino más difícil, porque exige que los adultos admitamos en qué hemos fallado. Pero es también el único camino que realmente protege a nuestros hijos —a todos ellos.
Asesoría Legal para Padres que Navegan la Educación de sus Hijos en el Perú
Como abogada peruana especializada en derecho educativo, trabajo directamente con padres que buscan tomar las mejores decisiones para la educación de sus hijos —ya sea para enfrentar una situación de seguridad o de bullying dentro de un colegio presencial, entender sus derechos y opciones legales cuando un colegio no protege a un estudiante, o explorar el homeschooling y otras alternativas a la educación presencial como una opción más segura o adecuada para su hijo o hija.
Muchas familias peruanas recién están descubriendo que el homeschooling y otras alternativas a la educación presencial son opciones legalmente reconocidas en el Perú, y que navegarlas correctamente —matrícula, convalidación, cumplimiento de la normativa educativa peruana y protección de los derechos del menor en el proceso— requiere una asesoría legal adecuada. Brindo asesoría legal a padres que enfrentan exactamente estas interrogantes: cómo responder ante situaciones de bullying o violencia escolar, qué opciones legales existen cuando está en riesgo la seguridad o el bienestar de un menor, y cómo estructurar un plan de homeschooling o una ruta de educación alternativa que se ajuste a las necesidades específicas de cada niño, ya sean académicas, emocionales o de seguridad.
Si eres padre o madre en el Perú y te preguntas si tu hijo está seguro donde estudia actualmente, si el homeschooling es una opción real para tu familia, o cuáles son tus derechos como padre de un menor en educación básica, no tienes que resolverlo solo.
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